Unos meses antes de su viaje, y afectado por una cruel
enfermedad, no dejaba de exponer ejemplares gestos de coraje y coherencia
militante.
Seguramente, de haber estado presente en el reciente
encuentro nacional de juventud de ATE
llevado a cabo en Mercedes, hubiera repetido aquél mensaje aleccionador:
«A mí no me va a matar el cáncer. Me mataría, eso sí, la tristeza, si no
logramos dar forma organizativa y presencia a este maravilloso fervor
militante».
No permitir que Germán se nos muera de tristeza, debe ser el
imperativo categórico en este presente adverso. Y su ejemplo, la herramienta
indispensable que nos ayude a modificarlo. Parece inverosímil recordar sus
palabras de hace 25 años, siendo diputado nacional, cuando gran parte de la dirigencia sindical y
política del justicialismo alineada al
liberalismo menemista se sube a la ola privatizadora, la entrega y el
desmantelamiento del Estado, profundizando la desocupación y el endeudamiento,
y acompaña los indultos a los militares genocidas y las relaciones carnales con
el patrón del Norte: «Sostuvimos antes la necesidad del pacto social, nos
decía. Pero ahora, ¿con quién? ¿Con Pérez Companc? ¿Con Macri, acaso?». La
respuesta inmediata fue entregarse por completo a la tarea por la construcción de nuevas formas de organización
desde lo político y lo sindical.
Sabía Germán, como José Hernandez, que el tiempo es sólo
tardanza de lo que está por venir. Asimilar el temple del junco en su corta y
sacrificada vida, le había dado sus frutos, y no existía motivo alguno para
desandar el camino.Se trataba de
aferrarse a las convicciones y en ellas a los compañeros, porque como Fierro
(Martín), también entendía que el fuego pa calentar, debe ir siempre por abajo. Se apartó del bloque oficialista, y
da vida al grupo disidente «de los ocho», a la par que renuncia a los
cargos partidarios y al alvearizado Partido Justicialista.
Si el peronismo se
ha convertido esto, no puedo seguir siendo parte de ello, sentenció. En lo
sindical, frente al aburguesamiento y burocratización en que se debatía la
dirigencia de la CGT, pone todos sus esfuerzos en la creación de la CTA (Congreso de los Trabajadores
Argentinos), con la misma firmeza
militante de sus 15 años, y que
le permite contrarrestar el dolor de una enfermedad que avanza.
Sueños y acciones puestas en un proyecto colectivo desde la
ética revolucionaria de un luchador: Vivir como se piensa y actuar como se
habla, no sólo era una frase con la que acostumbraba a pregonar, sino que
había sido una semilla fecunda en su caminada por la vida desde su
militancia juvenil en la agrupación
peronista Amado Olmos, y su ingreso a los 20 años los Talleres de Minería del
Estado, donde su inmensa solidaridad de clase y rebeldía ante la injusticia, lo
llevan a ser delegado, y confrontar con la conducción nacional capituladora y
colaboracionista instalada en su organización sindical. Apenas dos años más
tarde con su compañero de trabajo Victor De Gennaro, el entonces delegado
general de la junta interna de SADOS Luís Vila,
y el combativo dirigente rosarino Héctor Quagliaro, delinearán los pasos
que dará origen a la Agrupación ANUSATE, y desde allí da pelea a la burocracia gremial
de Asociación de Trabajadores del Estado, expresada en Juan Horvath, poniendo a
la ATE al servicio de los trabajadores en 1984. Emblemática y ejemplar elección
con el advenimiento de la democracia que lo llevará a la conducción de la
seccional Buenos Aires.
Volviendo a aquel reciente encuentro de jóvenes delegados de
la ATE en Mercedes, se me ocurre desde éstas líneas, trasmitirle a Germán que el mejor regalo en éste cumpleaños, es
poder asegurarle que desde esta
organización, no te dejaremos morir de tristeza, que vamos a seguir saludándote
en cada cumpleaños, que nos vas a seguir acompañando en cada lugar de trabajo y
en calle codo a codo, donde la única pelea que se pierde es aquella que se
abandona.
Nos vemos el 24: Claro, en la calle. Junto a vos
defendiendo nuestra dignidad de clase. Abrazo militante»





