
«EL EJEMPLO NO DESAPARECE»
Terrible, temible, es la eterna realidad patagónica. Y admirable, entrañable, su rebelión. Como prolongación histórica de las atrocidades infringidas hacia cada pueblo originario, esos guantes blancos, esos conquistadores, esos profanadores de territorios en todos los tiempos, vuelven a impartir su violencia silenciada, su prepotencia más respetada. Aliados a los poderes económicos, lanzan desde el gobierno otro ataque feroz para neutralizar a la información y para infundir el temor en sus guerras culturales, asustados por sus contratos de tierras y ciertos mandatos constitucionales. (…)








