La Confederación se sumó al reclamo de las centrales sindicales y otras organizaciones de Argentina por la inmediata liberación de María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, retenidos por fuerzas de facto en Libia del Este mientras se dirigían a la Franja de Gaza. Además, pide al Estado argentino el resguardo de su integridad y que garantice su repatriación.
Ambos ciudadanos argentinos son periodistas, directores del medio de comunicación NODAL y se encontraban realizando tareas humanitarias civiles en el convoy Global Sumud Maghreb con destino a la Franja de Gaza al momento de su captura, ocurrida el pasado 24 de mayo.

Por eso, la Confederación se sumó al reclamo de las distintas organizaciones argetinas que pidieron a las autoridades «los mecanismos de protección consular previstos en el artículo 36 de la Convención de Viena, el envío urgente de funcionarios diplomáticos a la región afectada para brindar asistencia en el territorio y la formalización de denuncias internacionales ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas».
En el plano legislativo, y de manera simultánea, se inició un pedido de informes al canciller argentino, Pablo Quirno, para que «rinda cuentas de manera pública y detallada sobre las gestiones diplomáticas que la Cancillería argentina está obligada a realizar ante esta flagrante violación del Derecho Internacional Humanitario».

Por su parte, el presidente de la CLATE, Julio Fuentes, se sumó al reclamo y exprsó que se trata de sumar acciones conjuntas y poner fin al aislamiento de los detenidos. «No sabemos que ha pasado con nuestros compatriotas. Necesitamos una prueba de vida y que la Cancillería argentina inicie ya acciones para dar con su paradero y exigir su inmediata liberación». Además, expresó que «la CLATE solicita este accionar consultar urgente por los ciucdadanos argentinos y también por los otros ocho integrantes de esa delegación internacional que intentaba llevar solidaridad al pueblo de la Franja de Gaza».
El operativo y la detención
Según informó la organización del convoy, el domingo 24 de mayo un grupo de diez integrantes de la delegación internacional se adelantó al resto de la caravana con el objetivo de negociar el paso por el puesto de control militar 5+5, en el acceso al territorio controlado por las fuerzas de Haftar. En ese punto fueron interceptados y retenidos por las autoridades del este de Libia.

El convoy transportaba más de 300 participantes de 25 países, entre médicos, periodistas, ingenieros, psicólogos, veterinarios, trabajadores humanitarios, parlamentarios y académicos, con asistencia destinada a la población palestina.
La delegación argentina era la más grande de toda Latinoamérica en este operativo humanitario. Además de Giménez y Aguilera, otros seis argentinos que participaban de la Flotilla Marítima Global Sumud, la rama naval de la misma misión internacional, ya regresaron al país después de ser interceptados por fuerzas israelíes en aguas internacionales del Mediterráneo y trasladados a un barco prisión donde, según denunciaron al regresar, recibieron golpizas, torturas con pistolas taser y quemaduras. El contexto es de una gravedad que no admite minimización.





