La Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE) se solidarizó con los dirigentes de la Confederación Nacional de Unidad Sindical Independiente (CONUSI) de Panamá, Marco Andrade y Genaro López, quienes fueron injustamente allanados y detenidos el pasado 25 de junio. Ambos ya se encuentran en sus casas, pero con restricciones de movimiento y arresto domiciliario.
El pasado jueves agentes de la Policía Nacional de Panamá allanaron la sede sindical y los domicilios del secretario general del la Confederación Nacional de Unidad Sindical Independiente (CONUSI) de Panamá, Marco Andrade, y del ex dirigente de la organización, Genaro López, quienes fueron arbitrariamente detenidos por 48 horas en condiciones infrahumanas.

Actualmente, Marcos pemanece en prisión domiciliaria, mientras que Genaro está obligado a reportarse dos veces por semana ante las autoridades, con restricción de movimiento.

Mediante un comunicado, la CONUSI denunció que ambas detenciones forman parte «de la creciente política de persecución y criminalización que el gobierno de José Raúl Mulino mantiene contra el movimiento sindical panameño».
Además, la central sindical señaló que este nuevo caso de persecución no es un hecho aislado y está relacionado con las denuncias realizadas recientemente durante la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT contra el Estado panameño.
«En ese escenario internacional, Marco Andrade intervino como vocero del movimiento sindical panameño, denunciando la represión, la criminalización de la protesta social, los despidos antisindicales y los constantes ataques contra las organizaciones de trabajadores», afirma el comunicado de la CONUSI.
«La coincidencia entre esas denuncias internacionales y las posteriores detenciones constituye un grave indicio de represalia contra quienes ejercen legítimamente el derecho de denunciar las violaciones de derechos humanos y laborales cometidas en Panamá», agrega.
También el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Universidad de Panamá (SINTUP), integrante de CLATE, condenó las detenciones y señaló que forman parte de » un preocupante patrón de persecución, intimidación y criminalización de la protesta social».
Y advirtió: «Hoy son líderes sindicales. Mañana pueden ser organizaciones sociales, movimientos ambientales, ONG, gremios profesionales, iglesias o cualquier ciudadano que se oponga a decisiones contrarias al interés nacional».
«Guardar silencio ante estos hechos equivaldría a normalizar el autoritarismo y aceptar que la fuerza sustituya al derecho», agrega el SINTUP.





