8 de mayo de 2025, en el día de la Virgen de Luján patrona de la República Argentina, el Cardenal Robert Prevost de 69 años de edad, de doble nacionalidad estadounidense-peruana; quien fuera Obispo de Chiclayo (Perú), entre otras responsabilidades pastorales en dicha nación latinoamericana, al ser elegido Papa elige adoptar el nombre de León XIV.
Por José Luis Paparone (*)
Su antecesor, León XIII escribió la Encíclica “Rerum Novarum – sobre la situación de los obreros” que reflexionaba sobre las condiciones de la clase trabajadora, apoyando el derecho laboral y la creación de sindicatos.
En pocos días, se cumplirán 134 años de la publicación de dicha Encíclica, dada en Roma un 15 de mayo de 1891 por el mencionado Papa, donde se asentaron las bases de la denominada “Doctrina Social de la Iglesia”, un conjunto de enseñanzas y principios sociales que la Iglesia Católica llama a practicar a la humanidad toda: la dignidad de la persona humana, el bien común, la subsidiariedad del Estado y la solidaridad.
Para quienes militamos el sindicalismo y hemos aportado a la construcción de la Organización Sindical en todos sus niveles (local-nacional-regional e internacional); la mencionada Encíclica siempre fue una referencia y lectura obligatoria para poder pensar, reflexionar y actuar en consecuencia a la hora de sumar voluntades y miradas diversas en pos de una organización autogestionada políticamente a la que la ideología no le viene desde afuera, de sectores “lúcidos” pequeños burgueses ligados a sectores dominantes, sino que se genera en la práctica y en las luchas de la Clase Trabajadora.
En esta ocasión, es necesario hacer presentes reflexiones de un dirigente estatal como Don Héctor Quagliaro a quién nuestra CLATE no dudó en denominar: “un maestro del internacionalismo sindical”. En sintonía con las enseñanzas sociales de la Iglesia Católica, escribió lo siguiente:
«Como definición política partimos del humanismo que presupone un conjunto de ideas que básicamente toman el hombre como eje protagónico y destinatario de los más altos y nobles fines. El Hombre, concebido como persona, cuya naturaleza, situación y destino en el Universo determinan su primacía y la de sus derechos fundamentales sobre cualquier otro valor económico, político o cultural. La sociedad debe estar orientada hacia la plena realización de la persona, a fin de que ésta logre un máximo de iniciativa, responsabilidad y satisfacción de sus necesidades (…) Hablemos del hombre no como expresión del individualismo, sino el hombre social. El hombre inmerso en la comunidad, comprendiendo y asumiendo los problemas colectivos para cambiarlos en busca de una realidad superadora, nueva, más justa y más humana (…) El Movimiento Obrero en su totalidad, es la concreción teórica de una concepción revolucionaria, de cambio, en la que el protagonismo es del hombre social, de los trabajadores organizados, destinatarios de una nueva sociedad, justa sin explotadores ni explotados”.

Sin duda alguna, la elección de nuevo Papa León XIV nos trae una expectativa favorable al conjunto de los trabajadores estatales sindicalizados; el cual expresó que quiere “una Iglesia pobre y al servicio de los pobres”, en suma sintonía con las políticas sociales predicadas por el Papa Francisco. En un contexto de retrocesos en materia de derechos laborales (y en general), sus palabras renuevan la esperanza de que la Iglesia Católica siga siendo aliada en la defensa de los sectores más postergados. Para los trabajadores organizados, representa la posibilidad de que el impulso transformador iniciado por Francisco no solo perdure, sino que se profundice en clave de justicia social, organización colectiva y ampliación de derechos.
(*) Colaborador Area Institucionales Presidencia CLATE. Afiliado a ATE Argentina.





