El 24 de marzo de 1976, hace cincuenta años, comenzaba una de las etapas más oscuras y siniestras de la historia argentina. El golpe cívico militar perpetrado ese día atravesó a la sociedad argentina, sus organizaciones sociales, sindicales y políticas y a su matriz económica, sentando las bases de un país injusto y desigual que perdura hasta estos días. CLATE rescata hoy la historia de las y los miles de trabajadores que en todo el país resistieron la represión y lucharon por el retorno democrático tras 8 años de dolor y muerte.
En Argentina, el llamado «Proceso de Reorganización Nacional» que llevó adelante la Junta Militar y que fue en realidad un plan sitemático de exterminio, también significó una ofensiva feroz contra la clase trabajadora. La dictadura buscaba desactivar la movilización social y política y transformar radicalmente la organización del mundo obrero, sus sindicatos y el poder de las y los delegados en los lugares de trabajo.
CLATE recuerda hoy que fue este régimen el que golpeó con toda su fuerza destructora a trabajadores, delegados y dirigentes sindicales. Y la que impulsó y sancionó leyes y decretos que suspendieron derechos esenciales como la huelga y la negociación colectiva. Además, intervino sindicatos y suprimió toda la legislación laboral. En ese marco, grandes empresarios y dueños de fábricas y grandes empresas colaboraron con el proceso dictatorial entregando «listas negras» de trabajadores y activistas que permitieron sus secuestros y desapariciones y aprovecharon el escenario para fortalecer su impunidad y despedir sin causa a «los más combativos».

Pero así como la maquinaria de muerte y horror, con la complicidad de las patronales, avanzaba sin pausa, en los lugares de trabajo se fueron gestando nuevas formas de lucha: huelgas de brazos caídos, sabotajes y maniobras para entorpecer la producción.
Una historia de resistencias
Sólo durante el año 1976, en los momentos más crudos de la represión, se produjeron 89 conflictos sindicales –según indican datos parciales– que movilizaron a 190 mil trabajadores y, en 1977, 100 conflictos, con 514 mil asalariados movilizados. El ´77 fue, además, un año repleto de “tristezas” (método invisible de lucha, que consistía en trabajar con desgano).

En 1978 los conflictos aumentaron: 1.300 solo en la primera mitad del año y un total anual de 4.000: portuarios, Fiat, Frigorífico Swift de la ciudad de Rosario, Renault, Firestone, figuran entre los más importantes. Luz y Fuerza llevó adelante fuertes luchas en todo este período, en el que trabajadores bancarios y del transporte, incluso, llegaron a movilizarse. Es así como se llega a la Jornada Nacional de Protesta del 27 de abril de 1979, cuando se convocó al primer paro general contra la dictadura.
En noviembre de 1980, a pesar de su ilegalidad explícita, el denominado grupo de “los 25” reconstituyeron la CGT, que pasó a denominarse “CGT-Brasil”. A mediados del año siguiente, los sindicatos de Luz y Fuerza, SMATA y la UOM protagonizaron una serie de medidas de fuerza y el 22 de julio de 1981 se produjo el segundo paro general contra el régimen. A diferencia del anterior, esta vez la adhesión fue realmente masiva, a pesar de que ese mismo día los dirigentes fueron arrestados. Un millón de personas –estimaron fuentes policiales– participaron de la protesta.
A la resistencia obrera se le sumaron reclamos y demandas populares más amplias. En octubre de 1981 el Arzobispado de Quilmes convocó a una “Marcha del hambre” y, al mes siguiente, la CGT organizó una movilización a San Cayetano (“Patrono del trabajo”), a la que asistieron 50.000 personas bajo la consigna “Paz, Pan y Trabajo”.

La marcha, la primera verdaderamente masiva contra la dictadura, partió del estadio de fútbol de Vélez Sarsfield (situada en el barrio porteño de Liniers) y culminó en la Basílica de Luján. «Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar», cantaron.
El Plan Cóndor
«La dictadura cívico militar en Argentina fue sin dudas un plan sistemático de terror y muerte. Sirvió para implementar también un nuevo modelo económico, que terminara con la Justicia Social y los derechos de la clase trabajadora y enriqueciera a los grandes grupos de poder», recordó Julio Fuentes, presidente de la CLATE.
El dirigente también enfatizó que «estas políticas no fueron aisladas. En toda la América Latina y el Caribe las fuerzas militares fueron el brazo armado de los grupos económicos que avanzaron sobre las conquistas de las y los trabajadores y trabajaron de manera conjunta en el conocido «Plan Cóndor», que bañó de sangre y dolor todos los países que habían decidido ser soberanos y defender los intereses de la clase trabajadora enfrentando al imperio».
«Por eso, a 50 años de uno de los golpes más crueles de nuestra historia, las y los argentinos, acompañados por nuestros hermanos de nuestra Patria Grande, volvemos a repetir que no nos han vencido. Que la América Latina y el Caribe son un territorio en disputa y que nosotros, las trabajadoras y los trabajadores, seguimos siendo protagonistas y luchamos por memoria, verdad y justicia», culminó el Presidente de la CLATE.
La historia y los trabajadores
“Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece, así, como propiedad privada, cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas”, escribió el periodista Rodolfo Walsh en su Carta Abierta la Junta Militar del 24 de marzo de 1977, al cumplirse el primer año del golpe y un día antes de ser secuestrado y asesinado por un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) mientras repartía la carta en los buzones del correo.

En este 50 aniversario, la CLATE quiere rescatar hoy la historia de esa resistencia obrera que nunca bajó los brazos y que a pesar del horror, las torturas, los secuestrados arrojados al Río de la Plata y el silencio cómplice de empresarios, clérigos y terratenientes que engrosaron sus fortunas, protagonizó una resistencia heróica y valiente que sumada a la lucha de las madres y abuelas de la Plaza de Mayo denunció ante el mundo el horror y luchó por el retorno de la democracia en la Argentina.
Es por eso que presentamos aquí dos capítulos de la serie «Sindicatos – Luchas y conquistas a 50 años de la Dictadura», un material elaborado en 2023 al conmemorarse los 40 años de la recuperación de la democracia en Argentina. El mismo fue producido por Tecnópolis, con la colaboración del Ministerio de Cultura y «Radar, Intersindical de Cultura» y con dirección de Andrés Cedrón.
Capítulo 1:
Capítulo 2:





