Con el fin de romper el asedio impuesto por el Estado de Israel y llevar ayuda humanitaria a la población gazatí sometida a la hambruna, un conjunto de embarcaciones coordinada por organizaciones de la sociedad civil zarpará desde distintos puertos del mediterráneo hacia las costas palestinas.
“Global Sumud Flotilla” es el nombre de la misión marítima que integran delegaciones de 44 países, compuesta por pequeñas embarcaciones con cargamento humanitario, que busca romper el asedio ilegal israelí. Reúne a una diversa coalición de participantes internacionales, incluidos los que participaron en anteriores esfuerzos terrestres y marítimos como la Flotilla del Sumud del Magreb, la Coalición de la Flotilla por la Libertad y el Movimiento Global a Gaza. Cada barco representa una comunidad y una negativa a permanecer en silencio ante el genocidio.

En su sitio web, se definen como “una coalición de personas comunes y corrientes —organizadores, humanitarios, médicos, artistas, clérigos, abogados y marinos— que creen en la dignidad humana y en el poder de la acción no violenta”, y explican: “Nuestros esfuerzos se basan en décadas de resistencia palestina y solidaridad internacional. Aunque pertenecemos a diferentes naciones, religiones y creencias políticas, nos une una sola verdad: el asedio y el genocidio deben terminar”.

El domingo 31 agosto zaparán desde distintos puertos del mediterráneo (desde España, Italia y Túnez) docenas de embarcaciones, cuyas tripulaciones incluyen personalidades como la activista Greta Thumberg o la actriz Susan Sarandon, con el fin de llevar ayuda humanitaria, romper el asedio que utiliza el hambre como arma de guerra contra la población civil, y sortear al bloqueo informativo que oculta el genocidio en marcha.

La ONU declaró la situación de hambruna, fracaso de la humanidad
Tras 22 meses de asedio sobre Gaza, la Organización de Naciones Unidas declaró el pasado 22 de agosto que más de 500.000 seres humanos se encuentran en “fase 5” de hambruna en territorio de Gaza, lo que significa situación de “catástrofe”, personas que pasan días completos sin acceso a alimentos y corren riesgo inminente de morir por inanición. Por otra parte, más de 1.000.000 de personas se encuentra en “fase 4”, situación de “emergencia”, y otras 400.000 en “fase 3”, o de “crisis” de inseguridad alimentaria aguda.

Es la quinta vez en la historia de las Naciones Unidas que se declara la situación de hambruna en un territorio. La declaración de hambruna implica que se han superado tres umbrales críticos: privación extrema de alimentos, desnutrición aguda y muertes por inanición. Según expresó el coordinador de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, “los alimentos se acumulan en las fronteras debido a la obstrucción sistemática de Israel”. Asimismo, el Secretario General de la ONU, recordó que Israel, como potencia ocupante, “tiene obligaciones inequívocas en virtud del derecho internacional, incluido el deber de garantizar el suministro de alimentos y medicamentos a la población”.
Las cifras del horror
El uso del hambre como arma de guerra contra la población gazatí por parte de Israel no se limita a la obstrucción del acceso a alimentos, sino que se complementa con la destrucción de todo tipo de infraestructuras civiles para garantizar la supervivencia, como plantas desalinizadoras, redes de agua potable, de luz eléctrica, o infraestructuras sanitarias. Las primeras cifras de muerte por hambre llegan a 313 personas, 119 de las cuales son niñas y niños. A esto se suman más de 2000 personas baleadas al intentar acceder a puestos de distribución de comida.

El número de muertes civiles en Gaza alcanzó en las últimas horas la cifra de 62.966 personas según el Ministerio de Salud local, datos considerados conservadores por múltiples organizaciones humanitarias porque no consideran a las personas sepultadas bajo los escombros por los permanentes bombardeos. La cifra abarca a 247 periodistas asesinados, incluidos los últimos 5 trabajadores de prensa que murieron el pasado lunes en un doble ataque al Hospital Naser. También incluye a cuanto menos 18.000 niñas y niños, según UNICEF, a 1.160 trabajadoras y trabajadores sanitarios y a 310 trabajadoras y trabajadores de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA).
Trabajadoras y trabajadores estatales contra el genocidio
Desde la CLATE, el presidente de la confederación, Julio Fuentes señaló: “No es una guerra, es un genocidio”, y agregó: “Lo dicen las y los miles de manifestantes que se movilizan en las principales ciudades del mundo y lo dijimos en la declaración de nuestro 14 Congreso en Buenos Aires, exigimos el fin de la ocupación colonial, el régimen de apartheid y de limpieza étnica que lleva adelante el Estado de Israel en todo el territorio de Palestina”.

Fuentes destacó, además, la necesidad de denunciar la inminente invasión terrestre de la Franja de Gaza por parte de Israel, que se propone anexar definitivamente el territorio palestino y la expulsión o el exterminio definitivo de su población.





